Prensas plegadoras hidráulicas

O.01 Prensas plegadoras hidráulicas

Plegadoras hidráulicas

En esta página le informamos sobre plegadoras o dobladoras hidráulicas. Estas máquinas se utilizan a menudo para el plegado o doblado ligero (hasta 2mm) así como el plegado muy intensivo de chapa (hasta 40mm).
El plegado de láminas metálicas en máquina es una técnica que implica la deformación de una chapa de metal. Cuando tenemos que meter una placa de metal en una forma particular podemos trabajar de diferentes maneras. La manera más utilizada es el plegado libre. En esta forma de doblado la lámina de metal no se empuja totalmente en la matriz.
El principio básico de una plegadora o prensa se basa en el impacto, mediante una fuerza de presión, de un punzón sobre una matriz o dado, en el medio de los cuales se coloca la lámina metálica a plegar.
Las plegadoras hidráulicas emplean una bomba hidráulica y dos cilindros hidráulicos sincronizados para impulsar el pisón. Se puede distinguir cuatro tipos principales de plegadoras, los cuales de diferencian en función del mecanismo empleado para la operación de plegado: plegadoras mecánicas; servo-eléctricas; pneumáticas y hidráulicas.
Ántes se utilizaban únicament prensas mecánicas, pero gracias a las nuevas tecnologías que utilizan sistemas hidráulicas mejores y equipos computarizados, las plegadoras hidráulicas son las que más se utilizan actualmente.
Una plegadora es una máquina con la cual láminas metálicas o chapas se plegan en un ángulo particular. Plegadoras hidráulicas se utilizan generalmente para ejes grandes y chapas de espesor mayor. En la prensa se pone un punzón y una matriz entre el pisón y la bancada. Prensas hidráulicas pueden tener una fuerza de presión hasta 3000 toneladas.
Las máquinas más avanzadas tienen CNC o control numérico computarizado y medición por laser.



Existen 3 técnicas para laborar el eje. Es decir:
  • Doblado aire: se dirige la posición del pisón
  • Doblado adaptivo: se dirige el mismísimo eje del doblado
  • Doblado por matriz: se dirige la fuerza del doblado